sábado, 21 de marzo de 2015

https://www.youtube.com/watch?v=qHuQhF9PrtA






Escrito en 2008, publicado en marzo de 2015.. for no one..






Niña linda, cuando te escucho y que dices que sueñas y no sueñas,
Y que veo que esto tiene que ver con algo tan humano como la memoria y el olvido,
Y que ahí, en tu memoria hay, además del recuerdo, un almacén para el olvido,  a donde tus sueños son inmediatamente depositados,
Yo me intrigo para poder adivinar que tormentos, que dolores, quieren adherirse más a tus olvidos que a tus recuerdos,
Que recuerdos en su momento y después, aún, han causado tus insomnios?
Que olvidos te han acercado a la eventualidad de una felicidad posible?
A veces bajo las formas de la extenuación, que  a veces es lo mismo que un sueño inagotable
Cuál será la ingeniería y arquitectura que actuaron para colocar los ladrillos que edifican el templo,
Ese templo que representa la vida con sus síntomas, que siempre, siempre…remiten al pasado
De qué manera, niña hermosa, la angustia anuncia y busca espantar la  amenaza del retorno del pasado…
He de decirte que lo que intenté al hablarte de mis pesadillas que fueron sueños,
Fue hacerte saber de esa posibilidad parletera, que puede permitir no rehuir, sino encarar el hecho  de que la angustia siempre acompaña,
Así, hacer posible de que los síntomas, los sueños, puedan transmutarse en palabras, en escritura…
En el peor de los casos –sino es que en ocasiones puede ser el mejor.. en una canción,
Pero con la condición de que exista un o(O)tro que uno le suponga la disposición,
De ser capaz de escuchar el desgarro, que no está en un ayer, antier..de este año ni del anterior..ni en otros cercanos,
Sino en una infancia que no podía estar comprometida con la racionalidad de los adultos,
Y que por ser una infancia terroríficamente solitaria…no hubo palabra que mitigara,
No hubo gesto, en el momento preciso, para que, otros, en el impacto traumático,
Otorgaran el permiso de elaborar lo que, los otros también no han podido hacer, 
Porque también no es su presente…es el pasado, ahí donde hay memoria, tamizada de recuerdos…y olvidos,
Recibe estas líneas, tú eres la destinataria, tómalo como un regalo,
Que como esos regalos que yo dije algún día en clase, también son para uno,
Espero no inquietar tu subjetividad, en todo caso, niña, lo que está  inquietado es la intersubjetividad..es inevitable, y no queda más que tener la valentía de asumirlo
Te quiero..te seguiré queriendo y…por lo mismo te seguiré escribiendo…

"¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba..."


"El destino mezcla las cartas, y nosostros las jugamos"

"El que no ama ya está muerto"
Arthur Schopenhauer

Este loco, mejor se va con otra loca..estos ojos...no lloran mas por ti..
joaquin Sabina.

José Luis Maldonado Román. Marzo de 2008



miércoles, 7 de enero de 2015

Entre la engañosa cercanía que nos mantiene, solo hay cercanía que nos engaña, la ilusión que mantienes de algo que no dije y sin embargo te empeñas en creer que fue así. es hilo que mantiene la ilusión, busca en el diccionario: ilusión. Yo mantengo lo que tampoco dijiste y mantengo en eso mi demanda. Finalmente es el fastidio que tienes frente al otro , que te lleva a dos caminos: hacer berrinche, o asumir y enfrentar la soledad ineludible, de ello, nadie es culpable..a menos que quieras deshacerte de tus responsabilidades. (Nota encontrada en un baúl familiar en 1962 sin firma ni destinatario)

domingo, 28 de diciembre de 2014

UNA DE LAS FORMAS DE ADVERTIR LA  SOLEDAD QUE TENEMOS, HOY EN DÍA, LOS SERES HUMANOS, ES DIRECTAMENTE PROPORCIONAL AL NUMERO DE AMIGOS O ADEPTOS QUE TENEMOS EN  FACEBOOK.Claro hay otras maneras de dimensionar a la soledad.  José Luis Maldonado Román.

domingo, 2 de febrero de 2014

VARGAS LLOSA, FIDEL CASTRO

SI...ES POSIBLE QUE FIDEL CASTRO SEA UN SER PREHISTÓRICO...VARGAS LLOSA TAMBIÉN, HAY QUE VER SU TRISTE HISTORIA POLÍTICA..PARA ESTE BUEN ESCRITOR LA IMAGEN QUE PERCIBE DE FIDEL CASTRO ES EL ESPEJO QUE LE REGRESA A SU MIRADA...

miércoles, 7 de agosto de 2013

BUÑUEL, A 30 AÑOS DE SU MUERTE



 "El", de Canarias a Madrid, Exilio al Uruguay y de ahí a México

José Luis Maldonado Román

agosto de 2013

Alicia Llarena, originaria de las Islas Canarias escribe, después de una exhaustiva investigación la biografía de Mercedes Pinto: “Yo soy la Novela. Vida y obra de Mercedes Pinto” ahí nos relata que su investigación fue motivada por el desconocimiento de la vida y obra de esta mujer y que, si se le mencionaba, solo era por la referencia a la Película de Buñuel basada en la novela “EL” y al parecer en otra de la misma autora cuyo título era “Pensamientos”. Gracias a esta investigación podemos saber ahora que Mercedes Pinto (socióloga y pedagoga) era originaria de Islas Canarias –como su biógrafa- que la novela fue boicoteada para su publicación en España y en otros lugares de Europa -actividades políticas, sus ideas feministas y una polémica conferencia en la Universidad de Madrid, cuyo título fue “El divorcio como medida higiénica”, al parecer fueron las razones- por lo que la autora se vio precisada a publicarla en Uruguay en el año de 1926. Se sabe también que Mercedes Pinto escribió mucho más y que sus últimos años pasó en la Ciudad de México colaborando en las páginas del Suplemento Los Jueves de Excélsior donde muere en 1976.
Veintiséis años después (1952) de la publicación de la novela, ésta es adaptada para elaborar el guión de la película del mismo nombre por parte de Luis Alcoriza y el mismo Luis Buñuel, quien a su vez la dirige. Según se sabe Buñuel está enterado que Lacan ha publicado en Francia su tesis de Psiquiatría destinado al estudio de la paranoia, pero además ha iniciado algunos seminarios referidos al mismo tema y Buñuel, antes de dirigir “EL” viaja a París para estar presente en ellos. No es desconocido el vínculo que Lacan tuvo con los Surrealistas, no debe sorprender entonces el interés que Lacan pudo tener en el proyecto de Buñuel.
La película fue mal recibida por el público y la prensa mexicana, sin embargo fue presentada en el Festival de Cannes, el interés es despertado solo en un pequeño público. En cambio Jacques Lacan se entusiasma y en repetidas ocasiones es mostrada a sus alumnos en su Seminario, particularmente su seminario sobre La Psicosis de 1956, se sabe también que Lacan y Buñuel hablaron en varias ocasiones en relación al filme, en su “Mi último Suspiro” Buñuel dice:
“La película fue presentada en el festival de Cannes en el curso de una sesión organizada -me pregunto por qué- en honor de los excombatientes y mutilados de guerra, que protestaron vivamente. En general, la película fue mal recibida. Con algunas excepciones, la Prensa se mostró hostil, Jean Cocteau, que antaño me había dedicado algunas páginas en Opium, declaró incluso que con Él yo me había "suicidado", Cierto que más tarde cambió de opinión. Me fue ofrecido un consuelo en París por Jacques Lacan, que vio la película en el transcurso de una proyección organizada por 52 psiquiatras en la Cinemateca. Me habló largamente de la película, en la que reconocía el acento de la verdad, y la presentó a sus alumnos en varias ocasiones. En México, un desastre.”

Falta espacio para comentar la infinidad de detalles de “EL”, ese tejido fino que Buñuel fue capaz de mostrar en torno al delirio paranoico, la función que en EL tiene la mujer, el Padre (encarnado por el sacerdote de la película), la necesidad del otro hombre que motorice los celos pero que muestre el camino de cómo ser y haga factible el vínculo social “..Mientras están solos, él se hace sacar fotos por ella y pospone las fotos de Gloria; de ese modo, nos deja ver que sólo está con él. Pero cuando aparece otro hombre entonces sí puede establecer una relación con ella; aunque, claro, basada en los celos. ..” Eso ayuda a mitigar la indefinición del paranoico de su ser en sí; de ahí la obsesión que EL (Don Francisco) otorga a las herencias y a los “títulos” que otorguen el nombre, el Nombre del Padre.

Y al final, remitiéndonos a la propuesta de Lacan en su Seminario sobre la psicosis respecto a que el delirio del paranoico es un intento de sanar, pero un intento fallido de sanar, logra Don Francisco una nueva estabilización: “Ya vio Padre que yo tenía la razón?....Aquí por fin he encontrado la verdadera paz de mi alma”

Concluimos con estas palabras de Buñuel:

“Los paranoicos son como los poetas. Además interpretan la realidad en el sentido de su obsesión, a la cual se adapta todo….el personaje es patético. A mi me conmovía ese hombre con tales celos, con tanta soledad y angustia dentro y tanta violencia exterior. Lo estudié como un insecto”

Agosto de 2005 actualizado agosto de 2013

Bibliografía
- Rodríguez Hage, Teresa. Buñuel, Pinto y la Fuentes del Film “EL”
http://www.cervantesvirtual.com/
- Buñuel, Luis. Mi último Suspiro. Plaza & Janés. Barcelona. 1982.

viernes, 19 de abril de 2013

"La angustia se transformó en dolor, y el dolor se transformó en tristeza...y una mañana descubrí que ya no me faltabas..."  No sos vos, soy yo. Desde la Argentina.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los 3 tiempos del edipo: de Freud hacia Lacan.

Publicación: Dando seguimiento y respuesta a la propuesta para constituir el curso-seminario “Los 3 tiempos del Edipo. De Freud hacia Lacan”, el cual podría iniciar el próximo enero de 2013 en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNICACH, y que proponen como ejes de lectura los textos de: (1) Hugo Bleichmar (Introducción al estudio de las perversiones), G. Pommier (que quiere decir “hacer” el amor?) publicado en Francia en 2010 y en América Latina en 2012; P. L. Assoun y desde luego los aportes de Lacan en referencia al título del seminario. Información y entrega de solicitudes de inscripción: Psic. Pedro Luis Maldonado Gordillo, Departamento Psicopedagógico, Facultad de Medicina Humana

martes, 16 de octubre de 2012

IRIS PRECIOSA: CORRECCIÓN A UN TRAMO DE ESE CUENTO, DE ESA HISTORIA, …
“…en algún momento creí equivocadamente que la niña de esta historia se enamoraba a través de su mirada, en una dulce ocasión, con paciencia que no es cotidiana en ella, me aclaró, primero se enamora del olor..luego viene su mirada, mira de lejos la prenda, el objeto, para que enseguida con su tacto, sus delgados y femeninos dedos confirmen la ilusión de su mirada, del olor….oh desilusión, no todo corresponde a la mirada ilusionada, el sensualismo inicial que despertara el objeto se pierde, se desvanece cuando se da el acercamiento táctil, el con..tacto; su búsqueda la lleva a mirar a izquierda y derecha, arriba, abajo, anhelando la promesa incumplida, aquello que, con el contacto de sus dedos, corrobore el ensueño inicial de su mirada, de su olfato. Alguien decía…y en eso se le va la vida…”

miércoles, 25 de julio de 2012

Violencia en EE. UU.

" Los estadunidenses no son violentos por tener armas al alcance de la mano: tienen armas al alcance de la mano porque son violentos. Porque esa es su naturaleza, esa es su historia; esa su tradición, esa su finalidad, ese su destino manifiesto. (...) El problema es más grave pero la cultura americana y sus defensores mimetizados no lo va a reconocer jamás. No son los fanáticos de la Asociación Nacional del Rifle, sino el rifle como símbolo de identidad nacional; de Iwo Jima a Hollywood; de John Wayne a Rambo; del antifaz de Batman a las capuchas del KKK y los verdugos de Rodney King o Anastasio Hernández Rojas el mexicano muerto a golpes por la policía fronteriza hace pocos meses. (...) Tener y usar armas, en su país o fuera de él, es un derecho nacional, no un accidente. Y su magna industria mil millonaria de fabricación de pistolas, rifles de asalto, aviones bombarderos, granadas, carros de combate, portaciones, submarinos o bombas atómicas hasta cubrir el espacio exterior, son el distintivo de su poderío. De su indeclinable poderío. (..)" b>Rafael Cardona La Crónica de Hoy. /b>http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=678503

martes, 15 de noviembre de 2011

Marcelo Pasternac


El otro Marcelo

Murió quien no bebía en exceso ni frecuentaba lugares inconvenientes. Hay una sola cosa en esta vida contra la cual no hay nada que hacer...

Marcelino Perelló


Hay una sola cosa en esta vida contra la cual no hay nada que hacer. Y esa cosa no es la vida. Es la no vida. La muerte. Puede uno tratar de evitar morir y, a veces, puede uno lograrlo. Pero una vez que la Parca se presenta y asienta sus reales, ya no hay nada qué hacer. No hay tal cosa como la “no-muerte”. La vida no lo es. Al revés. La muerte es la “no vida”.

Ya le he dicho, y hoy no tengo más remedio que repetirlo: los que tienen más años que yo son viejos. Los que tienen menos son jóvenes. Los que tienen mi edad, tienen la edad justa. Están en su prime.

Y cada vez que muere un joven me doy cuenta de que yo ya estoy en tiempo de compensación, si no es que de plano en tiempos extra. Y me doy de santos si no llego a la definición por penaltis. Ahí sí no las tengo todas conmigo. De chutar como quiera chuto, pero parar ya está más cabrón.

Esta vez la calaca, con la estola y sombrero de fiesta que le presta para las grandes ocasiones la Borola Burrón, vino por mi semitocayo Marcelo. Me hubiera gustado poderle llamar mi carnal, entre otras cosas porque habría sido una ocurrencia lograda, y no sólo por eso. Pero no es el caso.

Murió, como tantas veces ocurre, quien no debería haber muerto. Yo no sé qué pinches criterios tiene la pinche calaca, si es que tiene alguno. Me temo que no. Esto es una ruleta rusa, más pinche aún, en la que al que le toca, le toca. Así nomás, porque sí.

Murió quien no bebía en exceso, quien no frecuentaba lugares inconvenientes ni amistades desaconsejables. Quien llevaba una vida ordenada y razonablemente tranquila. Quien no estaba familiarizado con la rata muerta de las cajetillas de cigarros. Se desvelaba tantito, eso sí, leía y escuchaba música hasta tarde. Pero se despertaba relativamente temprano (nunca dormí junto a él), como a las diez, digamos. Comía sin demasiada grasa, sin demasiado azúcar, sin demasiada sal.

Y murió. Se murió decimos en México, haciendo reflexivo el lúgubre verbo. Como si fuera cosa de uno. Murió Marcelo Pasternac. Creo que escribía su apellido con ce, y no con ka, como su homónimo ruso, Boris —premio Nobel tan escandaloso como anticomunista—, autor del celebérrimo Doctor Jivago, interminable novela ainomás y que dio lugar a la hermosa película homónima, con la inolvidable Julie Christie y el no menos recordable Omar Sharif.

Marcelo pertenece a otro nivel. Fue, sin duda, uno de los sicoanalistas más importantes de México. Lo traté poco y lo leí mucho. Y sobre todo hablé mucho con varios de sus analizantes indiscretos (sus pacientes, dirían los no lacanianos, es decir, los equivocados). Hablé con ellos y me hablaron de su saber, de su técnica, de su talento, de su inasible personalidad.

Me hice su amigo, su seguidor y su admirador mediado. A través de otros. A lo mejor siempre es así. El amor es una metonimia dice Lacan. Es decir, se ama por contagio, por contigüidad. Quiero a quien quiere quien yo quiero.

Y lo quise, sobre todo, a través de sus colegas, a través de quienes me son cercanos y fueron cercanos (qué doloroso es a veces el pretérito) a Pasternac. A través de Daniel Dultzin, Gloria Leff, Miguel Montes y, en último lugar, es decir, en el primero, al doctor Alberto Sladogna, quien fue durante años —y espero en un futuro no demasiado lejano vuelva a ser— no mi Adriana, sino mi madeja de Adriana. Y no sólo para adentrarme en el laberinto —tampoco es tan fácil— sino quizá, dado el caso, para poder saber dónde estoy y para poder, si fuere necesario, salir.

Marcelo Pasternac es de los exiliados que le debemos a la dictadura argentina. Los mexicanos olvidamos con facilidad la bendición que representó para nuestro país el exilio de tantos hombres ilustres provenientes de países centro y sudamericanos, con el que las dictaduras militares y fascistas tuvieron a bien obsequiarnos. Nunca acabaremos de agradecérselos.

No sé si vino antes o después del golpe de estado de Videla. Da igual. Fue a mediados de los años setenta. Hace casi 40 años, y tuvo tiempo de participar en la creación y florecimiento de la Escuela Lacaniana de Psiconálisis mexicana, una de las más importantes del mundo.

Recordamos mucho más a los refugiados por antonomasia, los procedentes de la mal llamada Guerra Civil Española. Eran otros tiempos, allá y aquí, y el crimen nazi era mucho más flagrante, si cabe. Hace tan sólo unas semanas evoqué aquí mismo a esa estrella fulgurante de nuestro firmamento, Adolfo Sánchez Vázquez.

Pero no mucho antes, hablando de pensamiento y academia, también probó el sabor de nuestra tierra Alejandro Rossi, que, aunque italiano de origen, fue Venezuela quien nos lo cedió. Y tantos y tantos otros. Cualquier intento de inventario resultaría abyecto.

Pero si Sánchez Vázquez o Rossi murieron cuando debían, cuando el reloj dio la última campanada, cuando la arena de la copa superior se agotó (tampoco queremos a los señores Valdemar de Allan Poe), en el caso de Pasternac la injusticia del destino es mucho más flagrante.

Tenía aún tanto por hacer, tanto por decir, en público y en privado. Aunque reconozcamos que en sesión los lacanianos son tan locuaces como bustos de bronce. Cuentan de aquel analista que murió en plena sesión, y sólo se dieron cuenta tres pacientes después.

Pienso ahora en Ilya, mi Ilya, que no sé si me lee o no. Pero da igual (casi). Pasternac era, y seguirá siendo, un lazo entre nosotros. El decir y el silencio de Marcelo Pasternac no cesarán de ser una llama votiva al saber y a la inteligencia humanas