jueves, 12 de agosto de 2010

PSICOANÁLISIS: Entre el Por-venir, el Malestar y el Displacer.


PSICOANÁLISIS: Entre el Por-venir, el Malestar y el Displacer.

José Luis Maldonado Román

En el Porvenir de una Ilusión, Freud, mirando al futuro, hace un pronóstico: cómo las ilusiones religiosas iban a ser desplazadas por la racionalidad intelectual, oponiendo de esta manera a la religión, por la ciencia. Numerosos son los episodios que nos muestran que este “por-venir” no ha sido fácil y ha sido, incluso, muy accidentado. El mismo Lacan en sus inicios mantuvo la preocupación freudiana por el “por-venir” de la razón y por el hecho de que el psicoanálisis ganara un lugar de discusión en la racionalidad del conocimiento occidental a través de la inclusión del psicoanálisis dentro de los espacios oficiales del conocimiento, como lo es por ejemplo, la Universidad.

Muy pronto, Lacan comenzó a abandonar esta ilusión, podría decirse, incluso, que en los últimos años Lacan dejó de preocuparse de la “cientificidad” del psicoanálisis, en tanto que este estatus se ligaba a los parámetros positivistas del conocimiento y a modelos de modernidad cuyos valores de eficiencia y eficacia chocan frontalmente con el espíritu del descubrimiento freudiano.

El rescate Lacaniano del descubrimiento freudiano implicó el nacimiento de un discurso nuevo e impugnador que no podrá ser atendido -ni entendido- en los recintos oficiales del conocimiento, más si éstos cada vez se rigen por los aparatos de control de Estado, como son los FOMES, PROMEP, PIFIS y demás cosas que han sido diseñadas para presionar, incluso desaparecer a las universidades públicas. Por eso, al Porvenir de una (des)Ilusión, hay que confrontarla con otra obra freudiana que es El Malestar en la Cultura, que muestra precisamente cual es el porvenir de las ilusiones, que ese “por-venir” es tortuoso, difícil, que es una interminable lucha por la vida, por la muerte, por y de los sexos, de las clases sociales (aunque por decreto se diga que ya no existen), de las razas y que esto confirma que lo humano está Más allá del Principio del Placer, de ello hablaremos más adelante…

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA MUERTE EN PSICOANÁLISIS







LA MUERTE EN PSICOANÀLISIS.

Psic. José Luis Maldonado Román

El arte funerario es conmemoración
y la memoria del muerto, en el doble
sentido objetivo y subjetivo, se conser-
va en el orden significante, rescatando
al muerto del olvido, merced al sepulcro.

Cumple así la CULTURA con una se sus
funciones esenciales: la de matar la muerte.

Néstor Braunstein y Frida Saal



Braunstein, Saal y Aparicio sostenían en aquel trabajo presentado hace 24 años, precisamente el 10 de octubre de 1980 en el Coloquio Internacional de Historia del Arte realizado en el Palacio de Minería de la Ciudad de México, que el acto funerario (todo ese ritual) no es más que arrebatarle la muerte a la naturaleza, haciendo de la muerte a diferencia de otras especies, un acto histórico en que la ausencia del muerto haga presencia al quedar su nombre inscrito en la lápida-memoria de los otros; así pasa también con la Madre cuando con respecto al Padre -más allá de su existencia empírica- hace presente su palabra ante el hijo, claro, si para la Madre hay acatamiento de la Ley. Así pues nos encontramos con la tumba y su inscripción: “aquí yace……” de la misma manera que con la palabra de la madre: “tu padre fue….” cumpliendo ésta con esa función civilizadora de introducir a su cachorro en el orden del lenguaje, de la cultura, de la prohibición que a su (nuestro) pesar nos marca.

Sin embargo no todo es miel sobre hojuelas (si es que es posible que pueda haber miel, además de hojuelas) las palabras y opiniones de los padres son, en muchas ocasiones contradictorias, cada uno busca imprimir sus fines contra el otro a través del niño, ya lo escribía por su parte Rosario Castellanos, quien sin cercanía con el psicoanálisis pero si con cercanía al alma humana por medio de sus creaciones literarias y el sufrimiento de su propia vida decía: “toda conciencia persigue la muerte de la otra, convivir es batirse a duelo, es luchar vanamente por erigirse en el criterio único, absoluto, sin apelación. Es no cejar en el empeño de que se aniquile la mirada ajena que nos valúa, que nos capta con una mirada ajena a la que nosotros admitimos y que quiere imponérsenos como la verdadera, en el combate no hay vencedor. El mas débil cae en la fascinación, se convierte en cosa pasiva y opaca. Pero el gesto que su memoria de ser humano guardó de nosotros es el gesto del asesino o del culpable. Su mera presencia es una acusación ¿destruirla? no se destruye el remordimiento.”

Termino con otro comentario de Néstor Braunstein: “Son los más virtuosos, los más atormentados por escrúpulos y remordimientos…los verdugos no piden perdón; esa es tarea de las victimas.” Habrán de advertir que ambos autores -más allá de las sintomáticas preocupaciones de género- no se refieren al “hombre” ni tampoco a la “mujer”……en particular.

martes, 15 de septiembre de 2009

AMOR...O TRANSFERENCIA..?




AMOR DE TRANSFERENCIA?

Así es el título de un artículo escrito por Freud en la segunda década del siglo veinte y que está considerado en el conjunto de los Escritos Técnicos, una compilación que abarca sus aportes sobre teoría y técnica del análisis a lo largo de su vida. Y es al respecto de este artículo que Néstor A. Braunstein se preguntaba sino Amor de Transferencia es una tautología, en tanto que la transferencia de que es? Sino de amor con su respectivo e inseparable componente de odio. Y no el amor es transferencia?, transferencia en muchos sentidos, uno de ellos es el que, el amor es afecto desplazado desde un objeto primordial, la Madre, hacia otro quizás actual, sustituto.

Por eso y por otras cosas, Lacan dijo en una ocasión: “El amor es dar algo que no tenemos a alguien que no lo quiere..”

José Luis Maldonado Román. (2005)

jueves, 27 de agosto de 2009

A la memoria de Jesus Eduardo




“Mal se recompensa con agradecimiento a un maestro, cuando se sigue siendo un discípulo ¿por qué no queréis hacer trizas mi corona? Me veneráis; pero ...si vuestra veneración se derrumba un día? Cuidad que no os mate una estatua. No os habíais buscado aún; cuando me encontrasteis. Así hacen todos los creyentes. Ahora os mando que me perdáis y que voz encontréis a vosotros mismos; y tan solo cuando halláis renegado de mí, retornaré a vosotros”.


Federico Nietszche.

Así hablaba Zaratustra.


A la memoria de Jesús Eduardo en quien no supe advertir la dimensión de su silencio, de su enfermedad, de su esfuerzo, para que aún con la enfermedad que carcome, tener el valor y la fuerza, que no es fuerza física- para poder ponerse a la altura (por abajo y por arriba) de los otros, tanto en un acto lúdico, una broma, un suspiro, incluso un guiño hacia al deseo, a la carne pues. Y además darle tiempo (lección para los que supuestamente no tenemos limitaciones, yo no sé de que tipo) de entrarle al duro esfuerzo por adquirir el conocimiento.

Sea lo que fuera, la mirada positivista o la mirada estructural, mereció tu esfuerzo (me consta) para ponerte más allá de un diagnóstico que te condenaba a una condición de inútil que nunca aceptaste y por lo cual reclamaste un lugar que se quedó a la mitad del camino. Mi drama, Jesús Eduardo, es ser testigo de esta tu vida, cuando veo otras vidas, la mía misma, con la plenitud de las condiciones físicas, que no corresponden a las condiciones anímicas que fueron tu motor.

He vivido ya muchos duelos, tú eres otro más. Y esta vez que vuelve a pasar siento una gran necesidad de volver a pensar como niño, cuando me prometían que había otra vida, y que volvería a ver al que se fue.

Hoy sé, después de muchos desengaños, que nunca nos volveremos a ver, por eso es más profundo el dolor, solo quiero decirte que queda tu huella… en los que hablaran de ti, en los que te recuerden para bien, o para mal, Ten la seguridad, y eso si Jesús Eduardo, eso hace historia, la historia es la palabra en boca de los vivientes que te hacen histórico nombrándote, recordándote… piensa por ejemplo que uno de tus nombres a cuantos años siguen haciendo historia, también para mal o para bien, a ti para bien ese es mi deseo por el ambiente que advierto alrededor tuyo.

Un abrazo donde quiera que estés.

José Luis Maldonado Román

jueves, 30 de octubre de 2008

La destination (destin) Fatale de l'amour


La destination (destin) Fatale de l'amour

Uno de los temas en la relación humana, sobre todo en esa relación de amor, es no buscar iniciarla con la supuesta pretensión de la búsqueda de la semejanza con el otro, para después concluir, dramáticamente, en la desilusión de lo diferente que terminó siendo. Será más bien iniciar reconociendo las diferencias con el otro para que el camino que falta por recorrer, deje el aliento de seguir luchando por la vida, reconociendo al final, ¡cuánto estuvimos tan cerca del objeto! En términos freudianos, me parece, sería, que la hostilidad sea reconocida de principio y a partir de ahí, en el tránsito difícil de la sublimación, reconocer la posibilidad del amor con toda la fatalidad que lo amenaza.

José Luis Maldonado Román
10 de octubre de 2008.

viernes, 15 de agosto de 2008

La sexualidad, el deseo y el inconsciente en la obra de Sigmund Freud. A más de 50 años de su muerte.


LA SEXUALIDAD, EL DESEO Y EL INCONSCIENTE EN LA OBRA DE SIGMUND FREUD. A MAS DE 50 AÑOS DE SU MUERTE.

José Luis Maldonado Román

A Pedro por su trascripción hace ya, algunos años; y a Mario que cuando esto fue escrito apenas balbuceaba. También Ana María, mi Ana, a Carlos Sergio, Mi Cheko "ce n´a pas déjá été posible" enseñarte la musica de los Beatles..de los Rollings Stones...

“En una disciplina que no debe su valor científico sino a los conceptos teóricos que Freud forjó en el progreso, sino lo que le falta de su experiencia, pero que, por estar todavía mal criticados y conservar por lo tanto la ambigüedad de la lengua vulgar, se aprovechan de estas resonancias no sin incurrir en malentendidos, nos parecería prematuro romper la tradición de su terminología”.

“El objeto del psicoanálisis
no es el hombre, sino lo
que le falta”.

Jacques Lacan.


El 6 de abril de 1897, desde Viena, Sigmund Freud escribía a su amigo Wilhem Fliess: “…el chiste que se me ha escapado en la resolución de la histeria consiste en el descubrimiento de una nueva fuente, de la que deriva un elemento nuevo de la producción inconsciente. Me refiero a las fantasías, que, según veo, por lo general se remontaron a las cosas que los niños oyeron en época temprana y sólo con posterioridad entendieron…”; dos años más tarde, precisamente en los primeros días de enero de 1899 al mismo amigo le confía: “…Sólo te revelaré que el esquema del sueño es susceptible de la más universal aplicación, que en el sueño reside efectivamente, al mismo tiempo la clave para la histeria”. [*]

Estas confidencias epistolares marcan de manera importante los descubrimientos fundamentales que dieron pie a la teoría psicoanalítica, a saber: la sexualidad infantil y el hecho de que los sueños, las equivocaciones verbales, escritas y los olvidos entre otros fenómenos humanos son manifestaciones del Inconsciente.
Que hicieron posible estos descubrimientos y tales formulaciones teóricas? mucho hay escrito al respecto, aquí formulamos un ensayo que proviene del conjunto de discursos ya planteados que contemplan al surgimiento del psicoanálisis como producto de la intersección de 3 factores que de lo general a lo particular los enumeramos así:

1° De acuerdo a lo que la Ciencia de la Historia se encarga de precisarnos, esto es, el momento histórico social que precede - y también dentro del cual surge - el psicoanálisis. El escenario: Europa en la segunda mitad del siglo XIX, particularmente Freiberg, en Moravia, (actual Pribor, República Checa) donde las formas de producción feudal se tambalean con el acrecentamiento de la producción capitalista y que por ello, entre otras cosas, los conglomerados urbanos en crecimiento van adquiriendo importancia vital ante la doble concentración, por un lado de los emporios industriales sustitutivos de los ya caducos talleres artesanales, y por el otro, de masas de trabajadores provenientes la mayoría del campo ofreciendo su fuerza de trabajo.

2° De la Historia de la Ciencia, que nos muestra que la influencia de la cultura clásica alemana es el contexto principal, y que las posturas filosóficas de Kant, Hegel y Schelling comienzan a dar paso al positivismo de Augusto Comte y al materialismo de Ernest Brücke, quien posteriormente será maestro en la formación médica de Sigmund Freud. Al mismo tiempo, pero al margen de las instituciones y los recintos académicos Carlos Marx se encuentra trabajando para lo que a la postre será la publicación de El Capital. Es el momento también en que la medicina ha logrado arrebatar a la Iglesia el derecho no sólo de intentar explicar, sino a emprender el tratamiento o rehabilitación del enfermo mental, concretamente la psiquiatría ha logrado ganar terreno en la administración de la locura a la que considera como producto de alteraciones o daños en el sistema nervioso.

3° El último factor de esta intersección es la biografía de un personaje llamado Segismundo Freud, nacido el 6 de mayo de 1856 en ese pequeño pueblo Freiberg, y cuyo origen, repito, le permitirá verse liberado de muchos prejuicios que en cambio a otros limitará en el uso de sus capacidades intelectuales.

Así los hechos, advertimos en la vida de Freud una serie de situaciones y encuentros azarosos que permitirán, como podremos ver más adelante, entender las razones de su formación teórica e intelectual en la práctica de la medicina, de la neurología, sus estudios con Charcot en París, la utilización consecuente de la hipnosis hasta la invención del Psicoanálisis.[†] Cuando cuenta con apenas tres años de edad, su familia se ve obligada a trasladarse a Viena por problemas económicos de su padre, ahí iniciará sus estudios, permanecerá toda su vida sufriendo del antisemitismo imperante y del rechazo a sus ideas y descubrimientos. Conocerá a Martha Bernays, su futura esposa, encuentro que le servirá como catalizador de sus preocupaciones materiales y económicas que pesarán sobre el toda su vida; no deja de advertirse a través de sus cartas, la pasión hacia ella, pero también cierta actitud hacia la mujer que hoy se calificaría de misógina, actitud que sin embargo logró mantener al margen cuando propone una teoría sobre la sexualidad femenina, no obstante, o quizás por lo mismo, no dejara de reconocer las dificultades que para él implica abordar el problema de la feminidad, de la sexualidad femenina. [‡]

En 1885 cuando Freud cuenta con 29 años obtiene una beca para realizar un viaje de estudios y elige ir a París para estudiar con Charcot las manifestaciones de la histeria, los efectos del hipnotísmo y la sugestión. De regreso a Viena abre un consultorio y comienza a utilizar la técnica de la hipnosis mediante la cual logra que sus pacientes, generalmente del sexo femenino, recuerden el origen de sus síntomas, lo que lo lleva a producir las primeras elaboraciones teóricas sobre las causas de la histeria junto a su amigo médico y protector Joseph Breuer. [§]

A diferencia de las opiniones teóricas que en ese momento prevalecían y que afirmaban que los factores causales de la histeria obedecían a factores neurológicos, Freud afirmará que el (la) histérico (a) ha sufrido, en su primera infancia, alrededor de los 5 años, una seducción sexual por parte de un adulto, -historia que le referirán constantemente sus propios pacientes y que habría sido cometida, la mayoría de las veces, por parte de uno de sus progenitores- esta escena sexual, descubrirá Freud, viene a cobrar importancia en sus pacientes cuando alrededor de la pubertad, un segundo acontecimiento sexual (p.ej. la menstruación, una atracción amorosa, etc.) hace recordar y darle sentido a aquella primera escena, constituyéndose entonces como un trauma psíquico que vendría a producir el síntoma histérico. [**]

A estas alturas la divulgación de tales ideas por Freud en los círculos científicos vieneses ha producido conmoción y rechazo, los mismos amigos y maestros que en otro momento lo apoyaron, Charcot y Breuer entre ellos, reaccionarán con indiferencia sino es que con hostilidad ante tales argumentos, Freud no deja de asombrarse al relatar en su obra Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico (1914)[††] que estos mismos autores que se negaron a aceptar en público el papel de la sexualidad en la génesis de la histeria pero en privado hicieron afirmaciones que contradecían su actitud actual; Breuer por ejemplo, -relata Freud- al referirse a una paciente que estaba tratando, había comentado que “sus males estaban causados por secretos de alcoba” y Charcot por su parte ante un caso parecido había exclamado: “En estos casos se trata siempre de la cosa genital, siempre, siempre!”.[‡‡]

Cabe señalar un momento importante en la producción teórica freudiana y que muchos autores[§§] que dará lugar a nuevos descubrimientos, en el trabajo teórico y psicoterapéutico con sus pacientes; Freud comienza a encontrarse con problemas, hay momentos en que el tratamiento se bloquea, no avanza y desertan sus pacientes, aquí es donde el sentido autocrítico y la vigilancia de los conocimientos producidos se pone en juego en Freud, dejará de creer en su teoría del trauma provocado por una experiencia de seducción de la cual se quejan sus pacientes histéricas; ha descubierto que esa seducción de la que ellas le hablan, por lo general, más que haberla sufrido realmente es producto de fantasías inconscientes que desde su infancia tiene respecto a sus progenitores dando lugar al descubrimiento de algo que en esa época, -y aún ahora,- provocaría un verdadero escándalo en diferentes círculos europeos, esto es: La sexualidad infantil; y produce escándalo puesto que si ya era difícil aceptar el origen sexual de los síntomas histéricos, lo es más ahora el aceptar que el niño considerado ingenuo e inocente, alojara en su interior fantasías de índole sexual hacia los adultos y particularmente hacia sus padres.

Los primeros años del siglo XX marcan 2 cambios fundamentales en la teoría y técnica freudianas, el primero consiste que de la utilización de la hipnosis ha derivado la técnica de la asociación libre, de lo que se trata ahora es conminar a hablar a los pacientes de todo cuanto se les ocurra, ya que no todos los pacientes son susceptibles de ser hipnotizados y además porque la cura mediante hipnosis produce solo la desaparición temporal de los síntomas; el segundo cambio se refiere que, con el descubrimiento de las fantasías infantiles inconscientes, a Freud deja de interesarle la indagación y la veracidad de la queja de seducción de sus pacientes como una hecho palpable y comprobable, ahora le interesa que sus pacientes hablen, ya que ha encontrado la existencia de 2 niveles de realidad, la realidad externa, y otra, que es la realidad psíquica, donde ésta última no está sujeta a hechos realmente sucedidos, lo cual no importa porque aún siendo fantasías pueden producir un efecto patógeno y esa seducción de la cual el paciente se queja es, a fin de cuentas, su verdad, aunque no sea la verdad de los demás.

Entre 1893 y 1895 con la publicación de los Estudios sobre la histeria se marca el momento de transición entre el Freud médico y neurólogo, y otro, que comienza a escuchar de sus pacientes que sus síntomas obedecen a otro orden fuera de lo orgánico. Y es que, hasta entonces, las histerias acudían al médico gritando con sus síntomas, llevando su cuerpo sufriente, paralizado en ciertas partes, con extraños dolores en otras, con síntomas que asemejan el orgasmo o el parto, muchas de ellas jóvenes solteras y castas y cuando éstas jóvenes acudían al médico por sus síntomas, se encontraban con que éste buscaba incesantemente la causa orgánica del trastorno con el peor de los casos comunicaba a la familia su diagnóstico: “esta muchacha está enferma de los nervios, o está fingiendo”.[***]

Este era el panorama al cual Freud se enfrentó en aquel momento y será su insatisfacción a las explicaciones fáciles de cierta lógica médica de su tiempo que lo lleva a hacer una lectura diferente de ese cuerpo sufriente.

Es necesario detenerse aquí un momento y preguntar: ¿porqué se produce la histeria? o, cómo es la histeria? la primera pregunta rebasa los límites de esta presentación; la segunda referida a como se presenta la histeria, cual es su fenomenologìa presenta menos dificultades. Desde los griegos hay una relación entre histeria y útero, lo que llevaba a considerar que la enfermedad era únicamente femenina, Freud descubre que tal fenómeno poco tiene que ver con el sexo biológico y demuestra que puede estar presente también en los hombres, en esa época se presentaban con síntomas bastante agudos, generalmente de naturaleza somática, hoy aún, en México, en algunos lugares particularmente en la provincia y curiosamente en aquellos lugares cuya tradición religiosa se remonta desde la época de la colonia, podemos enterarnos de algunas jovencitas, que en versión de sus familiares, se encuentran poseídas por algún espíritu presentando repentinos desmayos, extraños trastornos de la piel, dramatizaciones sin motivo aparente, etc., y donde no los médicos sino los ancianos del lugar con esa sorprendente sabiduría que en ocasiones poseen, les lleva a decir a los padres afligidos de la enferma: “es una enfermedad de soltera, cuando se case se le quitará”, lo que sorprendentemente, con frecuencia así sucede; desaparece el síntoma, probablemente aparecerán otros.

En la actualidad, y sobre todo en las regiones de mayor desarrollo social y económico, la histeria se presenta bajo otras formas; de manera más sutil, la queja se refiere en ocasiones a que sus relaciones amorosas terminan siempre en la misma historia: abandono y olvido por parte de la persona amada, o simplemente, el persistente sentimiento de no sentirse amado o amada como creía…de repente, en la relación, se acabó el encanto. “Nadie me quiere”, dirán muchas veces pero lo que falta ahí decir y que solo un proceso analítico les podría llevar a descubrir, es que: “nadie me quiere…de aquellos que yo quisiera que me quisieran”* porque justamente aquellos de quienes tiene asegurado su amor no le interesan a ella, el que le interesa es aquel, aquel que permanece lejano, incluso indiferente, fuera de su alcance; y por eso sufre, y sufre de veras.

Existen dos casos interesantes que presenta el psicoanalísta Luciën Israel[†††] en su texto ya comentado, con respecto a estos fenómenos y que muestran cómo, de lo que se trata en la histeria, sin saber deseando, es de mantener insatisfecho el deseo.

El primer caso se refiere a una paciente que un buen día llega a pedirle tratamiento porque nunca había logrado satisfacción sexual en su relación matrimonial, después de varios meses de tratamiento, en una de sus citas llega y dice: “Ya sucedió doctor, he gozado con mi marido”, este psicoanalista relata que mentalmente se restregó las manos pensando que ese análisis iba por buen camino y que estaba cerca su terminación. Sin embargo, después que su paciente le relató los hechos de la semana y hacia el final de su sesión, la paciente le dijo, “Doctor, había olvidado decirle que ahora puedo gozar con mi marido, pero a partir de hoy no volverá a acostarme con él”.

El otro caso refiere a una amiga del mismo Luciën Israel, a su parecer profundamente histérica, la cual un día le cuenta con exaltado entusiasmo lo mucho que le gusta la buena carne, por lo que él, ante la efusividad de la amiga decide invitarla junto con el marido a un restaurante donde la carne es exquisita, al otro día, cuando llegaron al citado lugar, la amiga histérica…pidió pescado.

Hace un momento se mencionó una condición clave de la histeria pero también en la teorización del Psicoanálisis: “mantener insatisfecho el deseo”, pero, de que Deseo se trata? Lo que debe quedar muy claro al respecto en el marco del psicoanálisis, es que se trata del deseo que poco o nada tiene que ver con las necesidades corporales, y que en al interior del psicoanálisis se trata del deseo inconsciente lo cual es vital para incursionar en la estructuración del sujeto humano.

Si bien desde las primeras pacientes de Freud lo que encontramos de manera reiterada es esta denuncia de que el deseo nunca encuentra el objeto de su plena satisfacción, esto no quiere decir que tal imposibilidad sea propia de la histeria, porque lo que hace la histérica es gritarlo con sus síntomas de una manera que a veces pareciera hasta escandalosa, pero también es una imposibilidad que se manifiesta bajo otras formas en el neurótico obsesivo y en el perverso por excelencia; es una imposibilidad de todo sujeto humano.

Otro ejemplo podría ilustrarnos al respecto, hace algún tiempo un conocido psicoanalista, tratando de mostrar mediante una metáfora lo tormentoso del deseo respecto a su objeto de satisfacción y de la relación del niño con la madre, decía más o menos: “Había una vez un ojo humano que deambulando por los caminos que su destino le permitía, se encontró a su paso un calidoscopio, y ese ojo, curioso, se acercó a la mirilla del aparato quedando cautivado, sorprendido y enamorado de esa bella figura de múltiples colores y formas que ahí, por primera vez estimulaban su pupila. Pero el calidoscopio por una u otra razón se movió desapareciendo la figura, fugándose y apareciendo otra. Y ese ojo, con angustia primero con anhelo después, le pidió a la mano moviese el calidoscopio, buscando y tratando de encontrar aquella primera figura que el ojo había visto. Aparecieron otras figuras de diferentes colores y formas de las cuales el ojo se enamoró, con unas fortuitamente, con otras apasionadamente, pero no, en éstas a la que seguía buscando era aquella primera…y en eso se nos va la vida”. Y es que el deseo tiene que ver con eso, con la búsqueda de algo o alguien, que nunca lo colma, nunca lo satisface y que cuando pareciera que lo ha encontrado, solamente ha sido una ilusión.

Es en 1900, con la publicación de la Interpretación de los Sueños donde Freud devela el secreto y el sentido que encierran éstos,[‡‡‡] dirá que en el sueño, se produce el cumplimiento del deseo inconsciente bajo leyes que operan tanto en la vida psíquica normal, como en la denominada anormal o patológica, ya que Freud encontrará que los síntomas de sus pacientes son formas bajo las cuales se manifiesta el Inconsciente, pero que también los sueños, actos fallidos, el chiste son formas también de manifestación de ese deseo en los sujetos denominados normales. Al respecto, y posterior a la publicación de esta obra, Freud publicará otras más que resultarán también importantes por su articulación con los esquemas fundamentales de la teoría psicoanalítica, Psicopatología de la vida cotidiana (1901) donde queda de manifiesto que más allá de los síntomas denominados neuróticos, el inconsciente se expresa en la vida cotidiana de todo sujeto humano y que las leyes bajo las cuales se produce y manifiestan los síntomas neuróticos, son las mismas que están presentes en la formación de los sueños, actos fallidos y el discurso mismo del sujeto humano, Tres ensayos para una teoría sexual (1905) que remite a la sexualidad infantil y a la precariedad con la que todo ser humano puede “aspirar” a una “genitalidad sexual”, obra que demuestra que el chiste es producto de leyes del funcionamiento del aparato psíquico y que no hay, quizás, forma más seria para referirse a la Sexualidad y al Inconsciente que mediante el chiste.

[*] Freud, Sigmund. Obras Completas.-Fragmentos de la correspondencia con Fliess.- (1950 [1892-99]) Tomo I, Ed. Amorrortu. Buenos Aires.-p. 285 y p. 318.
[†] Al respecto vale la pena transcribir el comentario que Sara Glasman hace a la obra de Lucien Isräel “El Goce de la Histérica”, donde nos dice: "Érase una vez una mujer, que no sabía que significaba ser mujer para el deseo del hombre, y decidió acudir a preguntarlo a quien presuntamente podía saberlo: un médico. Le llevó su cuerpo sufriente. Dibujó en él una anatomía diferente. Recibió como respuesta la pintura de un cuadro clínico que debía organizar sus síntomas según un ordenamiento de la lógica médica. Una estética de la muerte, cuando ella demandaba por una ética de vida. Deambuló por diagnósticos, pronósticos, tratamientos, denunciando constantemente la impotencia de un presunto saber. Como era su cuerpo el que gritaba, sólo un médico podía descifrar su pregunta…..a condición de escucharla. Y de ese encuentro con quién decidió poner en juego su oreja, nació el Psicoanálisis. Elogio, entonces, de la histérica: es fundadora, pero a condición de descubrir luego su trampa".
[‡] A quien le interese ahondar en esta cuestión se recomienda consultar, del mismo autor, Sobre la Sexualidad Femenina (1931) y la 33ª. Conferencia: La Feminidad (1933) en los tomos XXI Y XXII respectivamente de la Ed. Amorrortu.
[§] Testimonio de este periodo breve pero fecundo de colaboración se encuentra en una obra mutua: Estudios sobre la Histeria, Tomo II, ED. Amorrortu.
[**] Dos referencias al respecto: la conocida carta 69 en los Fragmentos de la Correspondencia con Fliess (1950) mencionada más arriba y su Proyecto de Psicología (1950), donde aborda el famoso caso Emma en relación a las escenas traumáticas en la histeria.
[††] Ver Obras Completas de S. Freud, Tomo XIV, Ed. Amorrortu, p. 13.
[‡‡] Ibid.
[§§] Ver Psicología, Ideología y Ciencia (Braunstein y cols.) y Psiquiatría, teoría del sujeto, psicoanálisis (hacia lacan) de Néstor Braunstein. Ed. Siglo XXI.
[***] Israêl, Lucien. El Goce de la Histérica. Ed. Argonauta. España 1979.
[†††] Ibíd.
[‡‡‡] Mannoni, Octave. Freud el descubrimiento del Inconsciente. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires. 1987.

jueves, 7 de agosto de 2008

ANOTACIONES EN TORNO AL CASO SCHREBER

ANOTACIONES EN TORNO AL CASO SCHREBER (*)

Psic. José Luis Maldonado Román

Aún cuando las Memorias de un Enfermo Nervioso de Daniel Paul Schreber (1842-1914) fueron publicadas en 1903, Sigmund Freud solamente tuvo acceso a ellas 6 años después, sin embargo, de inmediato se puso a trabajar al respecto, manifestando a Sandor Ferenczi su sorpresa por la semejanza se su Teoría de la Libido con los contenidos delirantes de ese autor. Producto de esto sería la publicación por parte de Freud de su obra: Acerca de una Psicosis Paranoica descrita Autobiográficamente (1910),1 en la que nos muestra –como lo señaló J. Lacan en su seminario de noviembre de 1955- la atención fascinada de Freud, quien basándose solamente en esos testimonios logró hacer una profunda reflexión sobre la psicosis paranoica, mostrándonos cómo estaba estructurado el mundo psicótico y cuáles eran sus mecanismos constitutivos, descifrando las Memorias del mismo modo como se descifran los jeroglíficos... con genialidad lingüística.2
No hay que olvidar, tal y como lo afirma Morton Schatzman, que Freud ignoraba todo lo relativo a la infancia y estructura familiar de Schreber, lo cual no fue impedimento para que, mediante el análisis de los delirios descritos en sus Memorias, el creador del Psicoanálisis pudiera adelantar algunas hipótesis sobre su biografía. Schreber ocupa un lugar singular en los casos clínicos publicados por Freud ya que no fue atendido ni conocido personalmente por el autor, pero de acuerdo a la información que se tiene actualmente de su familia, su historia clínica e incluso datos acerca de su muerte y un informe médico post mortem, confirman las hipótesis freudianas al respecto así como las intuiciones de Freud de la existencia de un hermano mayor y un padre....terrible y poderoso.
¿Quién fue Daniel Paul Schreber?: Un eminente abogado que llegó a ser Presidente de la Suprema Corte de Justicia del Reino de Sajonia, a los 42 años enloqueció y volvió a recaer de manera definitiva 8 años después. Su padre fue Daniel Gottlieb Moritz Schreber (1808-1861) famoso y destacado médico y pedagogo alemán, por su influencia muchos jardines de niños llevaron su apellido; sus preceptos, valores morales y familiares rígidos y autoritarios le han valido ser considerado como precursor espiritual del fascismo, Hitler y sus seguidores fueron educados cuando los libros del Dr. Schreber eran muy populares (Schatzman, 1994).3 Además de Daniel Paul, quién ocupó el 3er. Lugar en la familia, tuvo 4 hermanos más: Gustav quien se suicida; Anna de quien una revista francesa especializada señala que se desposó con Jung (Carl Gustav?); Sidonie, quien muere soltera y mentalmente no del todo bien; finalmente Klara quien estuvo al tanto de la suerte de su hermano Daniel Paul hasta su muerte. Su madre se llamó Paul-ina Hasse.
La brillante presentación de sus Memorias, la grandeza artística de sus delirios y su trayectoria profesional como abogado, constituyeron los elementos para una apelación a la sentencia, en la que en virtud de su condición de loco, había sido inhabilitado y puesto bajo tutela en 1900. Auxiliado por su abogado, estos escritos fueron un ingenioso e inteligente intento de apelación, no creía que la paranoia diagnosticada por los psiquiatras le impidiera asumir sus responsabilidades, él argumentaba que su delirio era un problema médico y que su incapacidad civil era un problema jurídico -cuestión que debiera ser cuidadosamente reflexionada en la práctica de la psicología y psiquiatría institucional. Es Maud Mannoni quien al respecto hace esta reflexión refiriéndose a que Henry Ey había puesto en consideración la posición ambigua del psiquiatra: por un lado está al servicio de un paciente cuyos derechos debe defender, pero se encuentra en una posición donde debe ejercer como auxiliar de policía en un proceso de internación, que constituye un proceso de obligación a aceptar la cura; Mannoni concluye al respecto: “Es imprescindible recordar aquí que el discurso sobre el saber psiquiátrico no es un discurso científico; se trata de un conjunto de hipótesis y de instrumentos de trabajo. Nada más peligroso, entonces, que asignarles a las conclusiones médicas el carácter inapelable de una sentencia”.4 Añadiríamos también, por nuestro lado, lo peligroso que es emitir recomendaciones o consejos a la ligera, como se viene haciendo últimamente en determinadas prácticas psicoterapéuticas, inclusive a través de los medios de comunicación masiva, para remediar los llamados problemas emocionales y de conducta.
Llama la atención los argumentos que el Tribunal de Dresde utilizó para absolver de su locura a Schreber: El paciente no era derrochador y no hacía correr ningún peligro al patrimonio familiar. Estos criterios determinaron la tarea de los jueces y no los delirios de Schreber.
Regresando a Freud, ¿Cuál fue su hipótesis acerca de la base de la enfermedad de Schreber?, para él, ésta se encontraba en la brusca aparición de un impulso homosexual. Lacan discute lo anterior, ese impulso homosexual sería una condición concomitante de su enfermedad, de lo que se trata es de una falla de la palabra paterna, y aquí lo paradójico, ¿cómo entender que exista una falla de este tipo siendo que el padre, como se ha visto, gozaba de prestigio, poder social y familiar, si era incluso, un padre avasallador? Desde Lacan, -y porqué no decirlo, Lacan desde Freud- se puede encontrar la lógica a esta situación paradójica: y es que habría que considerar al Padre –desde el punto de vista estructural- constituye un lugar en la estructura psíquica del sujeto, lugar que puede ser ocupado por cualquiera, cualquiera en el sentido que sea quien se apropie del niño como objeto metonímico de su deseo, que se apropie y que no lo suelte. Se sabe ahora que el padre de Schreber, persona sumamente dominante y rígida, se ocupó desde las etapas muy tempranas de los cuidados y educación de su hijo bajo principios sumamente inflexibles; Paulina, la madre, era una persona débil y enfermiza. El padre de Schreber –se insiste, desde el punto de vista estructural- ocupó en realidad el lugar de la Madre, y en este lugar al ser ocupado por aquél, dejó sin posibilidad la presencia....de un Padre, de la Ley.


Aún cuando Freud deja asentado que la aparición del impulso homosexual fue la condición base de la enfermedad de Schreber, Lacan permite advertir una condición significativa que se produce cuando aparecen los síntomas, éstos dan cuando recién ha sido nombrado Presidente de la Suprema Corte de Justicia, ha sido nombrado representante de la Ley, ha sido nominado como Padre; se sabe también que Daniel Paul Schreber murió lamentando no haber tenido hijos, no tuvo ocasión de enfrentarse al problema de la Paternidad, hasta que fue nombrado Presidente.







1 Freud, Sigmund. Acerca de una Psicosis Paranoica Descrita Autobiográficamente.-Obras Completas. Tomo XII. Amorrortu Editores. Buenos Aires. 1990.
2 Lacan, Jacques. La Psicosis.-Seminario 3.-Editorial Paidós. Buenos Aires, Barcelona, México. 1995.
3 Shatzman Morton El Asesinato del Alma. Editorial Siglo XXI. México. 1994.
4 Mannoni, Maud. La Educación Imposible. Editorial Siglo XXI. México. 1982.
(*) Publicado en “Gaceta de Salud Mental y Psiconeurociencias”. Volúmen 1, número 3, 1999, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. México.
(**) El cuadro de la Genealogía de los Schreber fué tomada del artículo La Extraordinaria Familia Schreber, publicado en la Revista Francesa de Psicoanalisis Silicet (número 4) en 1973, por política de la revista omiten el nombre del autor, sin brindar mayores explicaciones

miércoles, 9 de julio de 2008

DÉFICIT DE LA ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD




TRASTORNO DE DÉFICIT DE LA ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD.

Psic. José Luis Maldonado Román

Ensayo elaborado para el Máster Universitario “Psicopatologìa y Salud” de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid España en 2004, reelaborado en octubre de 2005 con un agregado en pié de página en febrero de 2007 para la materia de Psicopatología y Psicoterapia Infantil, noveno semestre, de la Escuela de Psicología de la UNICACH, Tuxtla Gutiérrez, México.
Antecedentes y Modelos Teóricos.
Lo que hoy conocemos como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) fue definido anteriormente y de manera muy difundida como Disfunción Cerebral Mínima (DCM), una de las razones que determinaron en su momento el rechazo a este último término fue la connotación etiopatogénica vinculada directamente a una irregularidad en el funcionamiento del Sistema Nervioso Central.

No obstante, en la actualidad el TDAH también presenta algunos problemas, sobre todo en cuanto a una definición precisa y “fija” del concepto de Hiperactividad lo cual ha determinado diferencias sustanciales en cuanto a su estudio e investigación, además de una contaminación de los resultados en diversos países, sobre todo en EE.UU. y Gran Bretaña, lo cual no extraña en los estudios de corte positivista, no obstante hay que resaltar que los últimos modelos teóricos lograron de una u otra manera diferenciar el TDAH del Retraso Mental.

Los primeros registros al respecto los encontramos en lo que en un primer momento se denominó Lesión Cerebral Mínima allá por los años cuarenta en los EE.UU. a través, principalmente, de Strauss.1 La propuesta de este autor intentaba diferenciar a 2 tipos de sujetos menores: a) aquellos que presentan lesión cerebral grave, acompañadas de varias alteraciones, y b) un grupo de menores con “daño cerebral mínimo”, a los que en su momento se les denominó también Disléxicos, con el inconveniente de que en este grupo se incluyeron una mezcla de signos y síntomas relacionados con alteraciones conductuales, cognitivas, perceptivas y de rendimiento escolar.

En los años sesenta se le sustituye con el término de Disfunción Cerebral Mínima, que si bien conserva las dificultades ya señaladas en la anterior designación (alto número de combinaciones de síntomas y persistencia en la etiología basada en alteraciones del sistema nervioso central), con este nuevo término se enfatiza que las principales manifestaciones de este trastorno son las alteraciones en el aprendizaje, creándose así las condiciones para que la DCM y los trastornos del aprendizaje se consideraran como equivalentes.2

El Síndrome Hipercinético es el concepto que dominará posteriormente en los años setentas y lo que podríamos considerar como relevante es la separación que se da respecto de los problemas de aprendizaje, situando a estos últimos como síntomas asociados o secundarios y enfatizando a la hiperactividad, distraibilidad, impulsividad y Excitabilidad como los síntomas principales de este cuadro.

Finalmente el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) surge por efecto de 2 líneas de trabajo: los estudios realizados sobre déficit de atención en Canadá, y por otro lado, el énfasis en el DSM-III al déficit atencional como síntoma esencial junto con la Impulsividad y la Hiperactividad para su diagnóstico. Es importante señalar en cuanto al Diagnóstico Diferencial del TDAH, que el DSM-III diferencia la Hiperactividad propia de la edad (p. ej., no antes de los 3 años de edad); del retraso mental; de los trastornos del desarrollo o del estado de ánimo, pero sobre todo no es posible su diagnóstico, sino están presentes, además, el déficit de atención, la Impulsividad y la Hiperactividad.

Algo importante que añadir acerca de este trastorno -a la luz de las propuestas de Vigotski y Luria- particularmente en cuanto al papel del lenguaje en las funciones de autorregulación de la conducta en la que las dificultades de relación y comunicación entre los padres y el niño sería una variable importante,3 estos autores advierten la importancia y determinación del lenguaje sobre la conducta, de tal manera que una “desconexión” entre la actividad verbal y la actividad motora afecta la regulación del acto motor, de ser así, el déficit atencional jugaría un papel secundario frente a los problemas autorregulatorios. Estas conclusiones no sólo parten de los autores ya mencionados, sino que también se ven fortalecidas por las investigaciones de Fournier y Sokolov, incluso por las propuestas teóricas de Piaget en cuanto al lenguaje egocéntrico.

El dilema Etiológico.

El hecho de que con respecto a la Hiperactividad, los primeros modelos teóricos hicieran referencia a factores etiopatogénicos (alteraciones de Sistema Nervioso Central) y que los últimos omitieran las posibles causas del desorden es evidencia de las dificultades y confusión existentes para definir su etiología. Las propuestas explicativas de estos modelos son, de manera general, las siguientes:
a) Las Neurológicas.- La cuales adjudican como causa una lesión cerebral. Sin embargo los estudios realizados hasta ahora no permiten asegurar la veracidad de esta hipótesis, si bien queda pendiente investigar de manera más profunda, el papel de los neurotransmisores. Sin embargo, al respecto nada es concluyente hasta ahora.
b) Los factores genético-constitucionales.- Esta hipótesis ha sustentado sus estudios en los antecedentes que, de este problema, padecieron los padres; prevalencia de desajuste personal o social en la familia del niño hiperactivo y la no asociación de hiperactividad entre niños adoptados (con problemas de hiperactividad) y los padres adoptivos. No obstante que la condición hereditaria no está descartada, tampoco existen resultados concluyentes, sobre todo por la dificultad de separar las influencias genéticas de las ambientales.
c) Tóxico-ambientales.- Al respecto se ha considerado la ingestión de plomo, aditivos alimenticios y las radiaciones, no se ha logrado esclarecer su condición causal o etiológica, a lo más, se ha encontrado que por ejemplo, los aditivos, pueden incrementar los síntomas.
d) Factores pre y perinatales.- En este renglón también no existen resultados concluyentes, sin embargo se ha encontrado cierta relación entre la Hiperactividad y niños prematuros, de bajo peso o anoxia durante el parto, pero no como una condición etiológica o causal.
e) Factores psicosociales.- Se ha buscado investigar como elementos causales la educación parental coercitiva, mediante control excesivo, castigo y falta de recompensa. En las investigaciones realizadas hasta ahora, este factor ha sido descuidado y hacen falta estudios de mayor profundidad.
f) Hipótesis Psicológica-interaccionista. Como se puede ver, ninguna hipótesis es totalmente concluyente. Esto hace pensar a otros autores que la Hiperactividad no obedece a un solo factor causal y más bien podría obedecer a condiciones de estrés, tanto de carácter interno como externo, esto es, a condiciones hereditarias como también medio-ambientales.

Si tomamos en consideración que las hipótesis anteriormente descritas han demostrado mediante estudios empíricos -en mayor o menor medida- la existencia de factores que se encuentran relacionados con la Hiperactividad, ninguna de ellas ha sido concluyente como factor etiológico único, lo cual hace ver que la hipótesis psicológica-interaccionista (al considerar que la suma de una serie de factores son los que conducen a la Hiperactividad) es el enfoque que permite una evaluación global para el tratamiento del hoy conocido “Déficit Atencional e Hiperactividad” con el descuido evidente de los aportes de Luria, Vigotsky, Bandura, incluso Piaget, quienes proporcionan reflexiones teóricas novedosas respecto a sus antecesores enfatizando la posible relación con los fenómenos cognitivos y del lenguaje, que a su vez requieren propuestas metodológicas innovadoras para su estudio.

Estrategias de Intervención de los modelos convencionales.
Se sabe hoy en día que las técnicas conductuales tienen dentro de sus alcances la posibilidad de obtener resultados en corto tiempo sobre algunos problemas relacionados con la Hiperactividad, sin embargo, dentro de sus limitaciones nos encontramos con que los efectos a largo plazo no son sostenibles.4 Las técnicas Cognitivo-Conductuales, amparadas con las aportaciones de Luria y Vigotsky, quienes enfatizan el papel del lenguaje -como mecanismo mediador y regulador en la conducta del menor- buscan alternativas que superen las limitaciones de las técnicas meramente conductuales.

En este contexto estos últimos proponen dentro de sus estrategias de intervención el trabajo con padres en torno a los procesos de comunicación de éstos con hijos que presentan problemas de Hiperactividad buscando incidir no sólo hacia la Hiperactividad del menor, sino también en cuanto a las percepciones y actitudes del resto de la familia, particularmente de los padres quienes juegan un papel importante en la conformación de la personalidad de sus hijos. Así, refieren estos autores, que las expresiones verbales negativas de los padres van conformando en el menor Hiperactivo que no sólo refuerza las conductas “problemáticas” del niño, sino que también tienden a aumentar la frecuencia de éstas, esto es, el niño sin advertirlo actúa en consecuencia con la imagen verbalizada (y no verbalizada) que los padres tienen y expresan de él, quedando así, en un menor rango de importancia, aquellos aspectos positivos que el niño, así sea hiperactivo, seguramente posee. El trabajo terapéutico con Padres debe –dicen estos autores- buscar invertir esta situación.

En esta misma línea y partiendo de la consideración que si el niño normal en condiciones generales requiere de mensajes claros, directos y desprovistos de ambigüedad, esto se hace más necesario para el niño con problemas de Hiperactividad haciendo coincidir la información verbal con las señales no verbales que permita indicar seguridad en lo que se intenta comunicar.

Un tercer aspecto que consideran consiste en valorar el momento adecuado para trasmitir la información requerida, dado el comportamiento disruptivo del menor Hiperactivo, los “momentos adecuados”, son, propiamente más escasos.

Por otro lado, la desesperación, cansancio y pesimismo de los padres hace necesario, como función del terapeuta, hacerles sentir que son escuchados de tal manera que sea posible alimentar mejores expectativas de solución pero también de proveerlos de condiciones propicias de escucha hacia su propio hijo, y así, sean capaces de distinguir y reconocer su particularidad y el significado específico de sus conflictos, inquietudes y problemática expresadas por el niño Hiperactivo.

Finalmente dicen estos autores que el comportamiento del niño Hiperactivo introduce una serie de modificaciones en las costumbres y hábitos cotidianos de los padres, generando conflictos que deben ser solucionados mediante ayuda psicoterapéutica, evitando soluciones autoritarias y reforzando soluciones negociadas sin detrimento de la innegable autoridad de los padres.

Y EL PSICOANÁLISIS?
En psicoanálisis no se diagnostica el TDAH como tal, lo cual no quiere decir que no se atienda a niños que presentan estos comportamientos que otros catalogan como “síntomas” cuya presencia constituye una molestia que genera una demanda ante el analista. Como lo afirma Mariela Weskamp:5 “La infancia podría pensarse como un recorrido en términos de ganancia subjetiva. El inicio de la escolaridad, el tiempo de la lecto-escritura, requiere de un nuevo recorte de lo imaginario, lo cual implica otra vuelta más en el tiempo de la falta de objeto”, así, sostenerse en el espacio escolar implica reiterar operaciones de suspensión del goce, nuevas renuncias, pues, por parte del niño, de ser el Falo, a tenerlo o no.

La escuela viene a ser el escenario para hacer una lectura “de los tropiezos del tránsito edípico” donde estos niños no pueden jugar las nuevas reglas donde la maestra demanda, pide “la tarea” en nombre del Otro, y ellos no responden como se espera, como debieran responder. La escolaridad se constituye así, en malestar en la cultura.

La atención no puede deslindarse de su implicación afectiva, esto es, la carga libidinal que destina el sujeto al objeto en relación con el Otro, objetos que el Otro libidiniza y si el Otro no realiza las operaciones necesarias para libidinizar al niño y su mundo, a éste se le dificultará sostener su atención a esos objetos no libidinizados. Habría que ver si en estos niños diagnosticados, su déficit de atención es hacia lo escolar, o es en general a todo lo que les rodea (que suceda uno o lo otro, ahí estará merodeando el Otro), pues estos niños en situaciones de juego, ajeno al ambiente escolar, pueden llegar a sostener períodos prolongados de atención (si los juegos son de su interés) en el marco de una situación transferencial.

La hiperactividad según el DSM IV refiere a niños que solos no pueden parar, no pueden detener su impulso. Desde otro ángulo (el psicoanálisis) la pulsión al no poder ser hablada, ante la dificultad de poner en palabras lo que les pasa, la convierten en acto, acto desenfrenado. Cuando lo simbólico no organiza lo imaginario, el cuerpo no se anuda y aparece el descontrol, la autora antes citada nos dice “no hablan pero muestran en la escena, a veces muestran el objeto que son para el Otro….todo diagnóstico, en cierta medida, reduce al sujeto, pero al proponer acallar al niño impidiendo que un mínimo de subjetividad se exprese creo que involucra un punto ético que va más allá de las diferencias teóricas que el psicoanálisis pueda tener con otras disciplinas. En este sentido, considero el diagnóstico del TDAH, paradigma del intento de borramiento de la subjetividad y del malestar de nuestra cultura.”

Así y siempre, un TDAH puede estar rondando por mi casa….. puede, que esos otros, no estén equivocados en registrar mi comportamiento no esperado por aquellos entrenados para registrar comportamientos esperados,.. pero, podrán leer mi historia? Me ayudarán a darle significado y sentido? Me darán tiempo para esto, o, por el contrario procederán con un diagnóstico implacable, para callar también de manera implacable por no seguir de manera ciega el saludo a la bandera?, la obediencia al mandato institucional?, o por no cantar el himno nacional?, ignorando (y con angustia ignorándolo yo también) que nadie me enseñó a sentir amor por símbolos que me son ajenos, y más porque para mi primero había hambre y además incertidumbre de no saber a dónde va el barco donde está mi vida? En mi casa, en mi escuela…..y en todos esos lugares que Louis althusser señaló teóricamente antes y después de su locura?
NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA
1 López Soler, C., Martínez Núñez, M., Déficit Atencional e Hiperactividad. (Psicopatología, Evaluación y Tratamiento.) Colección Cursos de Postgrado. Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid. 1999.
2 No obstante que en la década de los setentas, este término ya comenzaba a ser sustituido por el de Síndrome Hipercinético, aquí en México, en 1975, aún se discutía la inclusión de la DCM, Una referencia al respecto es lo que manifestaba Daniel Nares Rodríguez, Director del Hospital Psiquiátrico Infantil de México “Juan N. Navarro”: “..el término DCM coexiste con alteraciones regulares o máximas, se refieren a un síndrome de etiología perinatal cuya fenomenología clínica abarca, sobre todo, tres áreas fundamentales, la de la conducta, del aprendizaje y del lenguaje…la conducta característica de este síndrome puede coexistir con graves alteraciones del tejido cerebral…El síndrome del cual se ocupa el presente trabajo es consecuencia de alteraciones al sistema nervioso central que pueden producirse durante el embarazo, el parto o en los primeros años de vida, y su pronóstico es regularmente favorable.” (Revista Médico Moderno, Vol. XIV No. 1/septiembre 1975).
3 Estas afirmaciones, por cierto, no dejan de tener un sabor lejano pero familiar respecto al papel que Freud adjudica en cuando a la introyección del mandato paterno y la prohibición para la estructuración del Super Yo, cosa que no sorprende, dado que muchos autores dentro de la línea cognitvo-conductual formulan hipótesis que de alguna manera, o no son reconocidas al psicoanálisis, o bien desconocen su autoría por haberles llegado la información de segunda mano y probablemente deformada.
Nota agregada en febrero de 2007: El 28 de noviembre de 2006, Néstor Braunstein en su Curso Extraordinario HAZ MEMORIA desarrollado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM afirma, a partir de una interesante investigación sobre Luria y Vigotsky algo que replantea y da luz a lo arriba mencionado: “..Reconocemos en Luria al científico, al curioso investigador a quien se le impuso renunciar al psicoanálisis, su vocación originaria, pero que nunca abjuró de su interés por construir una "psicología real" que atendiese a la unidad de la vida concreta de los hombres históricos que, como él mismo, debían seguir luchando en medio de las circunstancias más opresivas.
El entusiasmo por el psicoanálisis tuvo derivaciones inesperadas y perversas. Luria fue cautivado por el método psicoanalítico y por las posibilidades que entreveía en la aplicación que hizo Jung del mismo para descubrir complejos inconscientes por medio de determinadas “palabras estímulo…¿Cómo dejar un testimonio de los recuerdos de ese psicoanálisis del que se ha públicamente renegado para poder sobrevivir y al que se ha conservado como esperanza en lo más íntimo de la experiencia sufriente? ¿Podrá todavía Luria ganar su batalla? “ Esto explica ahora que en realidad Luria y Vigotsky se vieron obligados a enmascarar, en tanto la opresión del régimen soviético, sus inclinaciones hacia el psicoanálisis..."
4 Es ilustrativo, en México, el caso de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, donde un grupo de investigadores en los años setentas entusiasmados en la aplicación de técnicas conductuales (en ambiente de laboratorio), se encontraron con resultados menos optimistas cuando intentaron trasladar su aplicación a ambientes fuera de laboratorio y con un mayor número de sujetos: las dificultades para el control de variables extrañas eran inmensamente mayores que en el laboratorio. Por otro lado, la reincidencia de problemas de conducta tratados mediante estas técnicas era muy alto, lo cual produjo condiciones notables de incertidumbre en dichos investigadores.

5 Weskamp, Mariela. El Psicoanálisis y los diagnósticos de nuestra época. Biblioteca y Centro de Documentación. Escuela Freudiana de Buenos Aires. (http://www.efba.org/ ) 2004, Buenos Aires, Argentina
www.efba.org/efbaonline/weskamp-09.htm

jueves, 3 de julio de 2008

Bohemia


"Cuando doy cátedra
y advierto que las orejas de mis alumnos están alertas,
los alumnos me inspiran,

cuando estoy en la bohemia, y además sensible,
parece que estuviera dando cátedra,

cuando doy cátedra y advierto que las orejas de mis alumnos están alertas,
parece que estuviera bohemio,
claro,
no siempre es el paraíso,

la bohemia y los alumnos en ocasiones desilusionan,
...más, los alumnos"

José Luis Maldonado Román
Agosto de 2005

miércoles, 25 de junio de 2008

El sinuoso camino de la orientación...



EL SINUOSO CAMINO DE LA ORIENTACIÓN
(EL SUJETO DEL INCONSCIENTE EN LA ORIENTACION EDUCATIVA
)


José Luis Maldonado Román.
Enero de 2007.

La búsqueda de una profesión, de la vocación es,
finalmente, qué debo ser, qué el Otro quiere de mi,
y así en esa deuda por la vida, creer que así al Otro
le pago lo que de hecho es impagable…de ahí
que bajo esa creencia de deudores confiables todavía
nos sentimos con fuerzas de gritar..
”..Yo no sé lo que valga mi vida, pero yo te la
vengo a entregar..” (José Alfredo Jiménez).
Vale la pena la reflexión: como no sé lo que vale mi vida,
dímelo tú, para así creer en lo valioso que yo te entrego,
esta reflexión vale también en la elección de carrera…
así lo he escuchado, lo supongo….
Jlmroman.


Los antecedentes..
La historia de la Orientación Educativa está tamizada por la angustia de la certeza y la unicidad que prevalece en otras áreas de conocimiento identificadas con las ciencias sociales, angustia por la ausencia de un marco teórico, sea porque no lo hay, o porque son demasiados los marcos teóricos y además dudosos como en el caso de la psicología.(1)

Así la búsqueda de un “marco teórico único” no es sino un acto o una intensión que busca esconder la angustia del no saber qué hacer, en otras palabras, la búsqueda de la verdad absoluta.

Escudriñando, encontramos que los orígenes de la orientación educativa desde La República de Platón (427-347 a. C.) donde su República utópica se compone de 3 estamentos sociales: la clase trabajadora y artesanal, la militar y la dirigente. Cada una de ellas con una función determinada, todo esto bajo la existencia de 2 mundos: el mundo de las ideas y el mundo de las cosas, y Dios como intermediario entre ambos.

Después con Martín Lutero (1483-1546) se inicia la secularización de las orientación educativa, esto es la transferencia de ese bien eclesiástico (la orientación) a personas o entidades públicas con fines profanos, la educación en manos del Estado.

Con Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) se concibe a la orientación como práctica humanista al resaltar las dimensiones naturalmente buenas del hombre en el orden de la consecución de un nuevo Estado Social, ideas que influyen notablemente en la Revolución Francesa. Que pasa actualmente? Que hoy la práctica de la orientación educativa, bajo la condición de ser componente de la educación tecnocrática, tiene que considerar las diferencias individuales de los sujetos, para lo cual en el terreno de la psicología están las mediciones psicométricas; el terreno de la pedagogía Edward Alfred Claparéde (1873-1940) pedagogo y psicólogo suizo dá lugar a la apertura de oficinas de orientación vocacional, en Boston tenemos noticias de la primera oficina con servicios de orientación vocacional a cargo de Frank Parsons, la cual terminó funcionando realmente como una oficina de selección de personal.

Aquí en México tenemos el intento de José Nava a través de su documento “La Orientación Educativa. Documento Base” que aglutina 40 años de la orientación educativa en nuestro país, y que, buscando una alternativa “ante los vicios pasados de la orientación educativa” termina como Claparéde integrando diferentes discursos (a la vieja usanza del eclecticismo) para dar respuesta a la demanda del Estado Mexicano.

Así, nos topamos con una realidad concreta del orientador en los diferentes escenarios, sea cualquier nivel educativo, sea institución pública o privada (y con mayor dramatismo en las instituciones privadas):

Al orientador se le percibe como un especialista en resolver todos los problemas.
El orientador enredado y entrampado en funciones de planificación.
El orientador (en función de los recortes presupuestales) desempeñando funciones administrativas de control o servicios escolares, ¡incluso en funciones de prefecto! ¡ o encargado de becas PRONABES!
El orientador en funciones disciplinarias con una mesita y apenas 2 sillas en el almacén o, si bien le va, ahí donde están resguardados los artefactos de la banda de guerra (visiten a las instituciones educativas privadas y se van a llevar mayores sorpresas, si los dejan entrar).


Bien, vemos así que la orientación y en su conjunto la educación tecnocrática transita con fines definitivamente utilitaristas, donde lo que menos importa es el sujeto, aunque los discursos oficialistas intenten reflejar otra cosa. De esta manera han surgido prácticas de la psicología, en particular de la orientación, y que como lo señala Braunstein (2006) “..se proponen formulaciones centradas nuevamente en la psicología de la conciencia, del Yo, del Self del grupo, del género, de la identidad, de la gestalten relacionales, etc…(en estos) ..tiempos también de la desilusión con la política y con la religión, tiempos en que se constata el sinsentido de los procesos de producción en los que el trabajador no puede reconocerse y del consumo desenfrenado de objetos cuya carencia de sustancia se trasmite al usuario, tan descartable como el producto industrial que él compra y tira…la oferta de terapias se multiplica con la misma velocidad que la variedad de mercancías en el supermercado y las hay para todos los gustos, compitiendo y ofreciendo un menú de opciones ilimitado” (2)

De ahí que se requiere de un nuevo discurso que evite la preocupación por eliminar la angustia del otro y promueva la constitución del sujeto con la plena participación de él, enfrentando el síntoma y ayudando a superar las diferentes alienaciones que se van constituyendo en la vida para no seguir viéndonos en ese mundo cuya visión estética -pero no ética- de hacer pasar por hermoso lo que en realidad son nuestras miserias, por llamarlas de alguna manera. Así, han terminado confundiéndose las exigencias formativas (humanas) con las exigencias de formación profesional, hoy se olvida en muchos planes de estudio a la historia, la ética, el estudio de los clásicos, etc. En medio de una crisis de valores que permea no solo a los diferentes estratos de la sociedad, sino también y de manera dramática, a la clase en el poder y a los grupos gobernantes.

Haciendo un alto en el camino y centrando la reflexión en el sujeto del inconsciente y la orientación educativa pongamos sobre la mesa de discusión 2 elementos: a) la historia del sujeto como condición principal, y b) el tiempo, no en torno a las disciplinas sino en torno al juego. En cuanto a la historia del sujeto, esa historia viene a ser el kaleidoscopio de los colores del deseo, donde el amor ha marcado a mi cuerpo dejando también inevitablemente las cicatrices del odio, Néstor Braunstein lo dice de otra manera, el desarrollo psicosexual y las colaterales zonas erógenas no son más que las marcas que el Otro (la madre) ha dejado en mi cuerpo, y así los niños buscan decir su historia jugando. De ahí la importancia de la terapia de juego como estrategia diagnóstica y de cura, pues el niño al jugar no hace más que anudar el pasado y el futuro en el presente, si en el adulto la posibilidad analítica es hacer de la palabra la posibilidad de Goce, el jugar es el acto poético de la infancia.

Hay que ver que el juego ha sido desterrado de la vida adulta, y así en la vida misma, en la docencia en particular, los maestros hemos divorciado el juego de la práctica de la vida y de la práctica de la docencia, no podemos jugar porque hemos olvidado nuestra infancia, la hemos reprimido. En un primer momento el tiempo se constituye como un enigma y la respuesta epistemológica se convierte en el mirar, el niño en sus primeros tiempos mira hacia todos lados tratando de organizar ese caos frente a él. En un segundo momento la respuesta es medir, cuando después de mirar hemos comenzado a organizar al mundo, lo cual nos aleja de nuestra condición animal, medir para poder predecir nuestra ignorancia, es así que lo sagrado, lo poético y las matemáticas son formas de medir el mundo y formas de responder con pasión a nuestra ignorancia.

Si el paso del primer tiempo al segundo tiempo del Edipo implica la separación del niño con la madre, al igual desde la perspectiva del crecimiento y el desarrollo implica el dejar de ser niño cuando el tiempo comienza a doler en la carne y así el descubrir y la misma búsqueda del saber es anticiparse al futuro.

El proceso educativo, la escuela tradicional, ha visto como peligroso el juego, por eso mediante la disciplina se busca silenciar el deseo y uniformizar el silencio, jugar es descubrir la bondades del lenguaje, de la invención. La religión (como corolario de la neurosis obsesiva) como un rito repite a cada momento lo mismo, el juego inventa, construye, rompe con la repetición. Por ello, para el niño el juego es como una palabra ante la angustia de la muerte, entendiendo a la muerte en su sentido metafórico, como la ausencia de límites (3)
(ausencia de límites que, como sabemos derivó en la fobia de Juanito a los 5 años).

También como corolario del paso del primer al segundo tiempo del Edipo, en el proceso educativo tenemos a la preprimaria o el nivel preescolar, ahí el niño vive su primer exilio y se inicia el destierro de la infancia. De alguna manera todos somos exiliados, de manera dulce y de manera amarga: de manera dulce al arriesgarnos a los enigmas de la otredad, al atrevernos a atravesar el río y tocar la otra orilla, llevando en la mochila cachitos que dejamos de la tierra de la cual partimos, permitiéndonos el encuentro con el Otro. De manera amarga, cuando en el destierro llegamos a la otra orilla con la mochila vacía, con amargura, con imposibilidad de compartir al haber desterrado la posibilidad de recordar.

Así el problema de la orientación, de la educación, es que hemos desterrado los recuerdos de la infancia, desterrado así también la historia y el juego. La neurosis busca desterrarlo porque ESO remite a los laberintos del deseo, la muerte y el deseo son fundamentos de la subjetividad de la infancia. Hay que arriesgarse a pensar a la orientación como un acto de fe, pero en todo acto de fe hay actos de herejía, hay que fomentar la herejía en la orientación, Nietzche, Freud y Marx están vinculados al acto de herejía al marcar la posibilidad de ver a la subjetividad de otra manera.

Nietzche al hacernos ver que la moralidad es el traspatio de la inmoralidad, Freud al mostrarnos que las razones del sujeto no están en el Yo, en la conciencia, sino en sus desgarros y desvestiduras, su castración, y Marx al demostrar la enajenación del sujeto en los procesos de producción.

Hemos abordado algunos de los momentos del principio del destierro mediante el proceso educativo, hablemos de otros momentos posteriores, el proceso de titulación en el nivel Universitario. Si bien se dice que los bajos índices de titulación obedecen a la falta de formación metodológica, inadecuada planeación curricular, etc., poco se habla del miedo a SABER, cuando el saber es arriesgarse al juego de las palabras. Saber y pensar es peligroso porque enfrenta a la angustia de la falta, titularse implica romper el último hilo del cordón umbilical con la Madre, la Universidad.

Por último, en el acto de enseñar (para no fomentar la anorexia al conocimiento), el maestro debe ser un provocador del deseo, del deseo de saber, aquel que empuja al alumno al encuentro con su ignorancia para que le de hambre….de Saber. Enseñar es un acto amoroso y el enamoramiento es una forma de engañar a la muerte por medio del amor.

Páginas Electrónicas de apoyo al tema:
http://www.eleccióndecarrera.com/
http://www.remo.ws/


ADENDA

Hoy 24 de enero de 2007, al concluir este escrito me he encontrado con la noticia de la muerte de Kapuscinski, y como en este escrito se ha tratado de hablar acerca de la ética, los valores implicados en la profesión, la pasión y el juego, Kapuscinski no era ajeno a estas preocupaciones, no solo no era ajeno sino que ello estaba implicado en el ejercicio diario de su vida y su profesión, por ello incluyo el homenaje elaborado por el diario La Jornada. Del libro que escribió: Los cínicos no sirven para este oficio, no debería ser válida solamente para su oficio, el periodismo, sino también para el mío, el tuyo, el de ustedes, el de psicólogo, más ahora en tiempos de canallas….


Editorial
Kapuscinski: exponente de la ética profesional

La muerte de Ryszard Kapuscinski, reportero, ensayista, pensador, fotógrafo, literato y testigo indispensable de su tiempo, obliga a la reflexión sobre los valores, y sobre la ausencia de ellos, en el oficio de informar, porque el periodista polaco los conjuntaba todos. Su obra es una combinación de rigor, creatividad, cultura universal, calidad de lenguaje, compromiso con los lectores y con las sociedades que de pronto brincan a las ocho columnas y se convierten en sujeto de la noticia; de pertinencia y agudeza en el comentario, de independencia crítica frente a los poderes públicos, independientemente de su ideología y de su bandera.
Ningún otro periodista cubrió como él, en extensión y en intensidad, las transformaciones sociales de la segunda mitad del siglo XX. El reportero polaco fue testigo de dos decenas de revoluciones en varios continentes, sobrevivió a misiones en otros tantos frentes de guerra, palpó de cerca la grandeza y la miseria de las confrontaciones humanas y entregó a sus millones de lectores en todo el mundo elementos de comprensión de las circunstancias, ya fueran locales, próximas o remotas, así como motivaciones para la indignación, la solidaridad y la esperanza.
Los ejes vertebrales de la ética periodística ejercida por Kapuscinski fueron siempre la honestidad intelectual, la desconfianza innata ante las verdades oficiales y la convicción profunda de que su trabajo, informar, no podía ser confundido con una operación mercantil. La información era para él ­y debiera ser para todo periodista­, por sobre todo, una relación social que exige la observancia de valores morales inequívocos, como lo señala sin ambigüedad el título del libro en el que recopiló sus reflexiones sobre el trabajo: Los cínicos no sirven para este oficio.
La figura del informador polaco recién fallecido contrasta, por esas razones, con el periodismo dominante en el mundo de nuestros días: un quehacer dominado, en su mayor parte, por un entramado de intereses empresariales para el cual el objetivo del oficio no es informar, sino obtener utilidades; una industria que se somete por conveniencia a los dictados del poder público para acumular un poder económico desmesurado. El proceso se cierra cuando ese poderío es transformado en fuerza de choque para domesticar a la opinión pública, y desviado, incluso, hacia los derroteros del golpismo mediático. En esos procesos, la veracidad y el entendimiento, los elementos principales de la información honesta, acaban machacados por los intereses, las componendas y los cálculos, en tanto que, en el interior de los medios, los periodistas de buena voluntad son, con frecuencia, hostilizados, marginados y obstaculizados en su trabajo por los propietarios y los administradores. Hoy en día, en las democracias formales, los practicantes de la censura ya no se encuentran principalmente en las oficinas de gobierno, sino en las propias direcciones de medios electrónicos y publicaciones impresas.
Un ejemplo cercano de ese antiperiodismo puede encontrarse en el vergonzoso desempeño de las grandes firmas estadunidenses de la información durante el arranque de la agresión lanzada por la Casa Blanca contra Irak. Reporteros, columnistas y editorialistas dieron por buenas, sin chistar, las mentiras del presidente George W. Bush sobre alianzas entre el régimen de Bagdad y Al Qaeda, sobre armas de destrucción masiva en poder de Irak y sobre los propósitos democratizadores y pacificadores de la incursión bélica que aún persiste, muy lejos del profesionalismo que exhibieron muchos de sus antecesores en Vietnam. Los reporteros enviados al país invadido se contentaron, durante estos cuatro años, con refritear los boletines emitidos por los mandos castrenses, se dejaron transportar, cuidar, alimentar ­literal y noticiosamente­ por las tropas invasoras, y actualmente, como lo ha señalado otro grande del periodismo independiente y lúcido, Robert Fisk, colaborador de La Jornada, casi todos los desinformadores occidentales destacados en el país ocupado permanecen recluidos en hoteles de Bagdad o en las oficinas de la ocupación, desde donde producen y envían a sus medios las versiones de los mandos estadunidenses.
Ante la descomposición moral y los extravíos mercantilistas que afectan al periodismo en México y en el mundo, la figura de Kapuscinski debiera ser repensada, en el ámbito de la información, como una referencia de entrega al oficio, de libertad ejercida por decisión propia, incluso en las circunstancias más adversas y peligrosas, y de compromiso con la verdad, la honestidad y la inteligencia.


(1) Nava Bolaños Guillermina. El Imaginario en torno a la Elección de Carrera. Una estrategia de intervención desde de la perspectiva psicoanalítica. Plaza y Valdez. México. 2000
(2) Braunstein, N., El Malestar en Psicoanálisis. Revista Carta Psicoanalítica número 8, marzo de 2006. http;//cartapsi.org/revista/no8/braunstein.htm.
(3) No hay juego sin reglas, el juego son sus reglas más su pasión.